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viernes, 27 de diciembre de 2013

RUIDO Y ENFERMEDAD


Se ha comprobado que el ruido excesivo, o la contaminación sonora, provoca el aumento de la presión de la sangre y una restricción de los vasos sanguíneos. Bajo el efecto de un ruido imprevisto y fuerte, los vasos sanguíneos se contraen y permanecen así durante todo el tiempo que dura el ruido y a veces aun más. Durante esta contracción  el flujo de sangre al nervio acústico o a cualquier otra parte del cuerpo disminuye; en consecuencia el órgano no está lo suficientemente irrigado y su función se reduce.
Estos resultados señalan que los pacientes afectados de insuficiencia cardíaca y circulatoria están más expuestos que los otros a ser afectados en medida más grave por los ruidos.
Experimentos efectuados en la Unión Soviética han demostrado que los ruidos provocan el debilitamiento de las contracciones del corazón e irregularidad en el latido cardíaco. también se sabe que los niveles sonoros comunes al ambiente humano en las sociedades industriales hacen aumentar la tasa de colesterol y que el ruido libera adrenalina de las glándulas suprarrenales una hormona que puede provocar  a su vez el aumento de la presión de la sangre.
Los vasos sanguíneos nunca se acostumbran a los ruidos. Reaccionan ante el ruido, esté el individuo  habituado o no a ese disturbio, esté despierto o dormido,  las contracciones de los vasos sanguíneos causadas por los ruidos son perjudiciales para los que sufren de afecciones coronarias.